Cuando comencé en el mundo de la repostería, estaba convencida de que para tener éxito debía saber hacer de todo: tortas, galletas, cupcakes, postres fríos, pasteles temáticos… Mi lógica era simple: cuanta más variedad ofreciera, más clientes tendría. Pero esa creencia no solo me desgastó físicamente, sino que también casi me llevó a abandonar.
Trabajaba sin descanso, pasaba horas en la cocina perfeccionando nuevas recetas y aceptaba cualquier pedido que llegara, sin importar si era rentable o no. Y aun así, a final de mes, mis cuentas no reflejaban el esfuerzo que estaba haciendo. Fue en ese momento cuando me pregunté: ¿qué estoy haciendo mal?
El momento en que todo cambió
La respuesta llegó cuando entendí que menos es más. Que debía dejar de ser «la vecina que hace tortas» y convertirme en una repostera profesional con una propuesta clara. Me enfoqué en un solo producto: tortas decoradas. Dejé de ofrecer todo tipo de postres y me especialicé, perfeccionando mi técnica y destacándome en mi nicho.
También puse especial cuidado a mis números, calcular mis precios correctamente. Antes, me frustraba ver que otras reposteras vendían más barato que yo, hasta que descubrí que muchas de ellas no costeaban bien sus productos. Entender mis números fue clave para fijar precios rentables sin miedo a perder clientes.
El método que me permitió vivir de la repostería
Gracias a mi formación en ingeniería y mi experiencia en sistemas de gestión, desarrollé un método que no solo me ayudó a organizar mi negocio, sino que también ha transformado la realidad de muchas reposteras que hoy tienen ingresos estables y previsibles.
El método 3E: Estructura, Expansión y Estabilidad, se basa en principios clave:
- Definir un menú irresistible con un producto estrella que te posicione.
- Costear correctamente para fijar precios que reflejen tu valor.
- Crear una rutina de trabajo eficiente que te permita equilibrar tu negocio y tu vida personal.
- Aplicar estrategias de comunicación y marketing para atraer clientes que realmente valoren tu trabajo.
Hoy, gracias a esta metodología, no solo logré posicionarme como referente en mi ciudad, sino que también pude alcanzar ingresos consistentes y tener la libertad de decidir cómo vivir mi vida, viajando con mi familia y, lo más importante, estando presente en los primeros años de vida de mi hija sin preocupaciones económicas.
¿Y tú?
Si te sientes identificada con mi historia y quieres transformar tu pasión en un negocio rentable, es momento de tomar una decisión. Puedes seguir probando métodos que no funcionan, o dar el primer paso para estructurar tu negocio y empezar a generar ingresos de manera estable. La diferencia entre las reposteras que logran vivir de su arte y las que no, está en su estrategia. ¿Estás lista para dar el siguiente paso? Haz clic aquí
